Capo del narcotráfico de Minneapolis condenado a 23 Años
Clinton James Ward, de 45 años, fue condenado recientemente a 23 años de prisión federal por encabezar una de las operaciones de tráfico internacional de drogas más sofisticadas jamás procesadas en Minnesota.
El capo de Minneapolis, quien se alió con los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG), logró durante cinco años crear una red expansiva que distribuyó miles de toneladas de metanfetamina, junto con cantidades significativas de fentanilo y cocaína, desde México hacia las ciudades gemelas del Medio Oeste estadounidense.
La trayectoria criminal de Ward comenzó en enero de 2019, cuando fue capturado en el estacionamiento de un motel en Vadnais Heights portando más de ocho libras de metanfetamina que vendía desde su habitación. Apenas semanas después de su detención inicial, Ward ejecutó una osada fuga hacia Jalisco, México, donde entabló contacto con traficantes mexicanos y estadounidenses conectados directamente con los cárteles más poderosos de América Latina. Con estas nuevas alianzas, estableció una operación criminal de base mexicana que operó sin trabas desde enero de 2019 hasta su captura en marzo de 2024.
La sofisticación de la red radicaba en su aprovechamiento de canales de distribución ya existentes del narcotráfico organizado. Ward utilizó contenedores de envío, vehículos privados y camiones semi-tráiler para cruzar la frontera México-Estados Unidos en múltiples puntos, ocultando los cargamentos de droga entre mercancías legítimas. Una vez en territorio estadounidense, dividía los grandes lotes en cantidades menores que eran transportadas hasta Minnesota a través de redes de distribuidores que él mismo coordinaba. En tan solo cinco años de operación, Ward acumuló millones de dólares en ganancias ilícitas.
La investigación federal, que involucró a agencias como la DEA, FBI y autoridades locales, llevó a la incautación de cantidades récord de drogas en la residencia mexicana de Ward. Los decomisados incluyeron más de 1,600 libras de metanfetamina (726 kilogramos), 30,000 píldoras de fentanilo falsificadas, cuatro kilogramos de cocaína, dos kilogramos de fentanilo puro, 45 armas de fuego y más de 2.5 millones de dólares en efectivo proveniente del tráfico. Sin embargo, las autoridades estiman que estas cantidades representan apenas una fracción del volumen total que fue distribuido a través de la red durante el período de cinco años.
En marzo de 2024, Ward fue detenido por autoridades mexicanas y posteriormente extraditado a Estados Unidos. Su caso se volvió histórico al convertirse en uno de los pocos estadounidenses acusados bajo el «estatuto de capo» (Continuing Criminal Enterprise Statute, CCE), que persigue a los líderes supremos de organizaciones criminales de gran escala. El fiscal general federal Andrew M. Luger describió la operación de Ward como «una de las organizaciones de tráfico de drogas más sofisticadas y significativas» que ha procesado durante su mandato.
La sentencia de 23 años, pronunciada en diciembre de 2025, incluye también cinco años de libertad condicional supervisada. En total, más de 50 individuos con conexiones directas a Ward han sido acusados de delitos relacionados con tráfico de drogas y otros delitos federales. Entre los acusados figuran 14 cómplices iniciales que operaban la red de distribución en Minnesota. El caso subraya la vulnerabilidad de los centros urbanos estadounidenses frente a la infiltración de cárteles mexicanos y la sofisticación de las operaciones de narcotráfico transnacional.













