Crónica de un operativo fallido: El escándalo que sacude a St. Paul
Lo que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) calificó como una «operación selectiva» se ha transformado en una pesadilla de relaciones públicas y una denuncia por violación de derechos civiles.
El pasado 18 de enero, agentes de ICE irrumpieron en el hogar de ChongLy «Saly» Scott Thao, un abuelo de 57 años y ciudadano estadounidense, bajo la premisa de buscar a dos delincuentes sexuales convictos.
Sin embargo, una investigación de registros estatales ha revelado una verdad bochornosa: uno de los hombres que buscaban, Lue Moua, no estaba «oculto» en St. Paul, sino que lleva desde septiembre de 2024 cumpliendo condena en la instalación correccional MCF-Faribault.
Un arresto marcado por la brutalidad
Según testimonios de la familia y registros del incidente, el operativo se ejecutó con una fuerza desproporcionada:
Exposición extrema: Thao fue sacado de su hogar vistiendo solo shorts y Crocs, bajo temperaturas gélidas, cubierto apenas por una manta.
Tácticas de asalto: La familia denuncia que los agentes derribaron la puerta, registraron el lugar agresivamente y encañonaron a la nuera de Thao.
Trauma infantil: Un niño de 5 años, nieto de la víctima, despertó en medio del caos y el llanto ante la irrupción violenta de los agentes.
La defensa del DHS vs. La Realidad
El DHS intentó justificar el incidente afirmando que Thao «coincidía con la descripción» de los objetivos, Lue Moua y Kongmeng Vang. No obstante, la familia Thao sostiene que no conocen a estas personas y que los agentes nunca presentaron una orden judicial ni solicitaron identificación antes de proceder al arresto.
«Lo pasearon en la patrulla por casi una hora, lo interrogaron y le tomaron huellas. Solo después de todo eso se dieron cuenta de que no tenía antecedentes. Lo dejaron en su apartamento como si nada hubiera pasado», declaró Louansee Moua, cuñada de la víctima.
Reacciones políticas
La alcaldesa de St. Paul, Kaohly Her, quien conoce personalmente a la familia, expresó su furia ante lo que considera un comportamiento «inaceptable y antiamericano». Según Her, este caso demuestra que las agencias federales no están persiguiendo exclusivamente a criminales peligrosos, sino que están actuando con negligencia sobre cualquier persona en su camino.
Mientras el DHS mantiene su postura de que los sospechosos originales son inmigrantes indocumentados con órdenes de deportación final, el hecho de que uno de ellos estuviera bajo custodia del propio estado de Minnesota durante más de un año deja en entredicho la competencia de sus labores de inteligencia.













