Empresas de Minnesota piden «desescalada» mientras aumenta la violencia federal

Hombre se arrodilla en el monumento conmemorativo de Alex Pretti, Minneapolis / Foto: Chad Davis
MINNEAPOLIS – En un intento por romper semanas de un silencio sepulcral, los líderes de las mayores corporaciones de Minnesota han emitido finalmente una declaración sobre la agresiva represión migratoria que sacude al estado. Sin embargo, lo que pretendía ser un llamado a la calma ha terminado por encender aún más la indignación de activistas y líderes políticos, quienes califican la respuesta de las empresas como «tímida» y «desconectada de la realidad».
Un frente empresarial poco contundente
La Cámara de Comercio de Minnesota publicó el pasado domingo una carta abierta firmada por 60 directivos de empresas emblemáticas como Target, 3M, Best Buy, UnitedHealth Group, U.S. Bancorp y General Mills. En el documento, los firmantes solicitan una «desescalada inmediata de las tensiones» y piden que las autoridades estatales, locales y federales colaboren para hallar «soluciones reales».
No obstante, la carta ha sido duramente criticada por lo que no dice. En ningún momento se menciona explícitamente al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) o a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). Tampoco nombra a Renee Good ni a Alex Pretti, los dos ciudadanos estadounidenses que perdieron la vida a manos de agentes federales en semanas recientes. La misiva se limita a referirse vagamente a las «trágicas noticias de ayer».
Reacción social: «Pensamientos y oraciones»
La respuesta en las redes sociales y en los círculos políticos no se hizo esperar. La concejal de Minneapolis, Aurin Chowdhury, fue una de las críticas más feroces: «Si realmente quisieran que esto terminara, podrían usar su capital para lograrlo», señaló, acusando a las empresas de permitir que ICE utilice sus estacionamientos como centros logísticos o de ignorar ataques a sus propios empleados.
Por su parte, el representante estatal Mike Howard calificó la declaración de «insuficiente», argumentando que la única forma real de desescalar el conflicto es la salida de ICE del estado. No obstante, concedió que es «alentador» ver al sector empresarial abandonar finalmente la barrera del silencio.
Un estado bajo asedio
La situación en Minnesota es crítica. Bajo la denominada «Operation Metro Surge», la administración Trump ha desplegado a 3,000 agentes de inmigración en el último mes. El saldo es devastador:
- Víctimas mortales: Dos ciudadanos estadounidenses (Good y Pretti).
- Abusos: Denuncias de arrestos sin órdenes judiciales, uso de gases lacrimógenos en zonas residenciales y detención de niños inmigrantes.
- Conflicto laboral: Un paro general que movilizó a más de 10,000 personas bajo temperaturas gélidas de -25 °F (-31 °C).
Mientras que los pequeños comercios se han unido masivamente al «apagón económico» en apoyo a los manifestantes, los gigantes corporativos han optado por gestiones «detrás de escena». Según la Cámara de Comercio, han mantenido conversaciones con el Gobernador, la Casa Blanca y la Vicepresidencia, aunque los resultados de dicho cabildeo no son visibles en las calles.
El caso Target y el dilema moral
Target ha sido el foco principal de las protestas, especialmente tras el arresto de dos empleados (ambos ciudadanos) dentro de su tienda en Richfield. A pesar de una reunión con líderes religiosos el pasado jueves, la empresa —bajo la dirección de su CEO saliente, Brian Cornell— se negó a exigir públicamente la retirada de ICE, limitándose a expresar una «preocupación mutua» por la seguridad.
El Gobernador Tim Walz cerró el fin de semana con un mensaje emocional y polarizante, instando a los ciudadanos y empresas a decidir de qué lado de la historia quieren estar: «¿Del lado de un gobierno federal todopoderoso que puede matar, herir y secuestrar ciudadanos… o del lado de una enfermera que murió siendo testigo de tales abusos?».
La presión sobre el sector privado de Minnesota no hará más que aumentar. En un estado que se precia de sus valores comunitarios, el llamado a la «desescalada» parece ser una herramienta muy pequeña para apagar un incendio de magnitudes federales.












