Un hombre mata a tiros al novio de su ex en Mankato
MANKATO, Minnesota – Lo que comenzó como una tarde de domingo tranquila se convirtió en una escena de pesadilla en un complejo de casas adosadas en Mankato. Joseph David Bulfer, de 44 años y residente de Fairmont, fue procesado este martes bajo ocho cargos por delitos graves, incluyendo asesinato en segundo grado e intento de asesinato, tras protagonizar un asalto letal motivado por el resentimiento y el control.
El detonante y el ataque
La investigación revela que la tragedia se gestó horas antes del crimen. La exnovia de Bulfer, quien terminó la relación con él a finales de 2025, recibió un mensaje de este pidiéndole hablar. Ella respondió honestamente, mencionando que planeaba pasar la tarde viendo una película con su actual pareja, Joshua Robert Downey, de 52 años. Las autoridades creen que este detalle fue el catalizador del ataque.
Alrededor de la 1:30 p.m., Bulfer irrumpió en la vivienda, subió directamente al dormitorio y abrió fuego contra Downey. La escena fue de una violencia inaudita: los peritos recolectaron 20 casquillos de bala en la habitación. Downey sufrió múltiples impactos en el rostro, torso y extremidades, perdiendo la vida en el lugar.
Una tortura prolongada
Tras el asesinato, el horror continuó para la mujer de 37 años. Según la denuncia penal, Bulfer no solo la golpeó repetidamente con las manos y la culata de un rifle, sino que la sometió a un tormento psicológico extremo:
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Culpabilización: La obligó a mirar el cuerpo de Downey mientras le gritaba que «todo era su culpa».
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Violencia física: La víctima sufrió un pulmón colapsado, tres o cuatro costillas rotas y laceraciones graves en la cabeza.
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Amenaza macabra: En un momento aterrador, Bulfer la obligó a meterse en la bañera bajo la amenaza de que iba a «drenar su sangre», mientras ella le suplicaba por su vida recordándole que sus hijos la necesitaban.
La llamada que salvó una vida
A pesar del asalto constante, la mujer logró realizar una llamada secreta al 911. La transcripción del audio captura los gritos de Bulfer y los ruidos de los impactos físicos, proporcionando una prueba irrefutable para la fiscalía.
Al llegar la policía, Bulfer se entregó sin resistencia. En un giro cínico, se disculpó con los oficiales por el «inconveniente» de haberlos hecho ir hasta allí y rechazó atención médica, afirmando que su único deseo era ir a la cárcel.
Antecedentes criminales
Este no es el primer encuentro de Bulfer con la justicia. El acusado cuenta con cuatro condenas previas por delitos graves, que incluyen asalto doméstico por estrangulamiento y amenazas de violencia, lo que pone de relieve las fallas en el seguimiento de agresores reincidentes.













